22 de mayo de 2008

Radar Activation

Hoy, sin ninguna razón aparente, me desperté de buen humor. Aclaro que sos las 6 de la tarde y recién me estoy levantando, pero para que no piensen "Ay, que horror esta mujer, como se nota que no tiene un carajo que hacer" diré a mi favor que anoche no pude dormir y esta mañana tuve clases, por lo que me terminé acostando como a las 12 del mediodía. En realidad esto no tiene nada que ver con el post, pero ya lo escribí, así que queda.
Mis días (o tardes) de buen humor, al igual que mis días tristes, aparecen de la nada, no se si será una cuestión hormonal, de los astros, el destino, qué se yo, nos les busco explicaciones, me limito a disfrutarlos.
En el fondo lo que estoy tratando de decir, con todo este palabrerío que no lleva a ningún lado, es que hoy no voy a escribir nada depresivo y traumado, para que no piensen que estoy TAN trastornada y porque no quiero colaborar con la imagen de torta loca que últimamente me está chocando mucho. No por mi locura, que es real y creo que manejable (al menos por ahora), sino por el estereotipo.
Bueno, ahora sí, al meollo de la cuestión. Resulta que voy a una Facultad donde va muchísima gente, mucha más de la que estoy acostumbrada a tolerar, pero ese es otro tema que no viene al caso. En todas mis clases tengo compañeros distintos, principalmente niños bien todos arregladitos y políticamente correctos. Tenemos poco contacto entre nosotros como para conocernos a fondo y hacer amigos, por lo que tengo bastantes conocidos solamente, más de una vez me ha pasado hablar con alguien y no saberle el nombre.
La cuestión es que con tanta gente distinta que veo diariamente no puedo evitar imaginarme quién será homosexual y gasto muchas horas de importantísimo estudio (?) en jueguitos de adivinación como tratar de encontrar el 1 de cada 10 o descubrir esas señales que supuestamente solo nosotras entendemos (y digo supuestamente porque yo nunca las entiendo), a ver si de una vez por todas el radar se me activa y deja de mandar señales para cualquier lado.
Hasta ahora (aclaro que esta pseudo investigación comenzó a principios del semestre, en abril) he obtenido las siguientes sospechosas principales:
  • Chica Old School: Debe tener alrededor de 25 años, pelo corto pero no lo suficiente como para atárselo con una colita muy puesta alasínomás, anteojos cero onda, de esos que probablemente se compran en la farmacia, portafolio negro inmenso, remeras grandes de algodón (básicas, sin diseños ni colores llamativos), jeans gastados y zapatos que a lo lejos no pude descifrar si eran mocasines o tipo botines. Tiene la voz gruesa y creo que el otro día la vi en algo que podría llegar a pensarse como una "actitud de levante" con otra chica de similares características a la que no había visto antes.
  • Chica Pulóveres Escote en V: En realidad creo que esta más que una sospecha es un deseo personal. También pelo corto, eternamente jeans y pulóveres rayados con camisa abajo, nunca la vi pintada. Lo que me llamó la atención de ella, además de lo bonita que es, es su postura al sentarse. O se desparrama en la silla con actitud desenfadada (cosa llamativa en una facultad llena de delicaditas) o cruza las piernas pero nunca del todo, siempre una horizontal con la otra. Me encantan los comentarios que hace en clases.
  • Chica Cinto de Arco iris: Tiene un estilo muy particular que me fascina y me gustaría mucho tener si no fuera por mi incapacidad de elegir cosas con onda, todo lo que usa tiene un toque super original que la hacen sobresalir en medio de tanta masa homogenea, como sus anteojos blanco y negro de marcos gruesos que me hacen pensar que los míos son los más nerds del mundo y su cinto de arco iris que sería la envidia de cualquier torta. Siempre lleva puesto algo negro, generalmente pantalones anchos y musculosas.
  • Chica Dejada: Esta señorita tiene un eterno aspecto de recién levantada, y he llegado a la conclusión de que nunca se peina. Pero no fue esto lo que me hizo sospechar de ella, sino sus camisas. Haga frío, calor, llueva o truene, siempre usa el mismo tipo de camisas con mangas 3/4 que hace unos años eran mi prenda de vestir favorita (todavía me gustan, pero ya me harté de usarlas, las re quemé).

Aclaro que estas son opiniones puramente subjetivas y basadas en primeras impresiones y que he tenido que esforzarme cantidad para obtener porque soy bastante despistada y poco observadora. Más adelante voy a poner en práctica la Fase II (?) para recoger otros datos e informaciones útiles.

21 de mayo de 2008

Ya no sé qué hacer conmigo

Tuve uno de mis ataques neuróticos que terminó en un malogrado intento de irme de casa. Madre entró a mi cuarto, mientras armaba mis cosas, llorando y rogándome que me quedara. Durante una hora hizo un monólogo histérico hablando solamente de ella, sus problemas y su vida de mierda. Nunca me preguntó qué me pasaba, asume que sabe demasiado. Su insistencia y su llanto me terminaron venciendo, no quiero contribuir a su inestabilidad emocional, aunque sinceramente sigo con ganas huir.
Me quedó un sentimiento de frustración horrible que me está carcomiendo, no solo por no haberme podido ir, sino porque tuve la sensación de que Madre no sabe absolutamente nada de mí, no me conoce y difícilmente lo haga en algún momento, está acostumbrada a ver lo que quiere ver. Sé que tengo mucha responsabilidad en eso, pero no encuentro forma de hacerla entender lo que trato de decir, es muy difícil hablar con ella, no escucha, nunca me escucha.
Supongo que en esta casa todo seguirá igual, la eterna guerra familiar, otro de mis ataques que pasado mañana quedará en el olvido y yo, aquí, encerrada en mi cuarto viendo a la vida desde la vereda del frente.
Necesito terapia urgente.

16 de mayo de 2008

Yo, lesbiana

Salió un artículo que me llamó mucho la atención en el suplemento SOY de Página 12. Más allá de la mezcla de sensaciones que me produjo en una primera lectura, el no saber si reírme, indignarme, tomarlo como una de las tantas muestras de falta de comprensión a lo diferente a las cuales debería comenzar a acostumbrarme, hizo plantearme varias cuestiones.
La situación es más o menos así: Un grupo de gente de la isla Lesbos (tierra de Safo, ícono lésbico por antonomasia y lugar que da origen al término lesbianismo) hizo una presentación a la Corte Suprema Griega pidiendo que la palabra lesbiana solo sea usada como gentilicio. Parece que a los isleños les da vergüenza decir que tienen una madre lesbiana, una hermana lesbiana, un marido lesbiano, que son lesbianos, etc. porque inevitablemente se los relaciona con las señoritas que gustan andar tomadas de la mano y darse besitos en público entre ellas.
¿Tienen derecho a reclamarse propietarios , a exigir el monopolio de la palabra, a censurar y pisotear nuestra identidad, solo por ser habitantes de Lesbos? ¿Acaso hay una prioridad cronológica, histórica, temporal?
Las palabras no tienen un significado único, estático, inamovible, perdurable infinitamente como la simple enunciación de una sola realidad externa y veraz. Las palabras tienen el significado que les da la convención, el uso habitual, lo que nosotros socialmente queremos que signifique y , universalmente, estamos todos de acuerdo en que una lesbiana así como puede ser una habitante de Lesbos, puede ser también una mujer homosexual, que las hubo y habrá durante toda la historia, y si bien tenemos que agradecerle a Safo y su isla que no hayan regalado un nombre tan bonito, creo que este sentido del significante ha superado en difusión ampliamente su significado primigenio.
Lesbiana, lesbian, lesbienne, Lesbierin, sea el idioma que sea, se entiende perfectamente de qué se está hablando porque todas estas enunciaciones se refieren al mismo concepto y estoy segura que el primer referente que se viene a la cabeza no son precisamente los isleños. De todas formas es el contexto el que hace la diferencia y termina denotando el significado que se busca en un uso determinado de una palabra, por lo que este egoísmo linguístico me parece ridículo y aberrante, dudo que estas personas, siendo griegos, no cuenten con los recursos idiomáticos para hacerse entender.
Lo siento mucho señores, a acostumbrarse a la polisemia porque, diga lo que diga la Corte Griega, lesbianas somos y seguiremos siendo por un tiempo largo, nosotras también.
A quejarse a Magoya.

15 de mayo de 2008

Sincericidio

La cantidad de horas que estoy durmiendo últimamente me hacen pensar que estoy más muerta que viva.

9 de mayo de 2008

MUERO por ver Les Chansons D'Amour.


6 de mayo de 2008

Mis actitudes

Desde que decidí asumirme torta de una vez por todas (hace unos meses ya), mi percepción del mundo cambió totalmente, y como buena lesbiana inactiva (espero que no por mucho tiempo más), tuve que comenzar a disimular.
Antes era fácil, sabía que había algo raro pero igual esperaba la llegada del príncipe azul. Tenía que haber alguno para mí, que me rescate del infierno y me haga descubrir el verdadero amor (?). No me preocupaba el hecho de que NUNCA me gustase nadie, EL era único y solamente tenía que esperarlo, en algún momento iba a aparecer. Esperé, esperé, esperé, seguí esperando... y si el hecho de que me gustan las nenas no se hubiese vuelto tan obvio e ineludible seguramente seguiría sentadita mirando el reloj y contando los días para la llegada del pelotudo.
Se abrió delante de mis ojos toda una perspectiva nueva y diferente de la vida, y sobre todo de mí misma. Comencé a conocerme mejor y a encontrar algunas explicaciones a las nebulosas de mi cabeza. No es que mágicamente desaparecieron mis dudas existenciales, para nada, sigo siendo la misma trastornada de siempre, pero ahora comienzo a tener certezas en algunos de mis millones de signos de pregunta.
Me aguante las ganas de contárselo a todos, de gritarlo por la calle, de escribirlo en internet (?) y me conformé con armarme un pequeño círculo de confianza y contención que, para mi agrado, respondió muy bien. Por ahora con eso me conformo, no siento que todavía sea el momento indicado para sincerarme, en realidad es una cuestión más de madurez y seguridad emocional que de tiempo.
En fin, llegué a un punto en el que por fuera soy la misma de siempre en el eterno status quo y por dentro alguien totalmente diferente, ansiosa por comenzar a vivir mi tan evitada vida y frustrada por no poder hacerlo todavía como quiero. Esta es la situación que cada vez me cuesta más disimular. La incongruencia entre las partes es enorme para obviarla, mis actitudes se vuelven cada vez más notorias, un cambio tan drástico difícilmente pueda pasar desapercibido en mí. Mi entorno ya empieza a preguntar qué me pasa, por qué estoy rara, a lo que lamentablemente tengo que responder con evasivas, negaciones y justificaciones inventadas.
Mis actitudes muestran más de mí que lo que, de momento, estoy dispuesta a reconocer. Y no hablo de las típicas características que harían sonar las alarmas de cualquier gaydar atento, sino de algo que ni yo puedo percibir claramente, algo cambió, estoy distinta y se nota demasiado.

2 de mayo de 2008

Desilusión

Yo pensaba que era especial, resulta que soy posmoderna nomás.

Yo y mis circunstancias

Mi foto
Somewhere, Over the Rainbow, Argentina
La última vez que escribí algo aquí puse la primera boludez que se me vino a la cabeza porque no tenía idea de lo que se pone cuando se hace una descripción/presentación/análisis contextual de mí mismísima, del disque blog, de la situación comprometedora, etc. Como sigo sin descubrir las palabras mágicas, ergo, seguirá estando este espacio al divino botón por tiempo indefinido. En fin, Carpe Diem! y hartos besos a todos los que me conocen (?). Nada más, nunca más.
ADVERTENCIA:

Si todo lo leído en este blog le han parecido desvaríos de una persona carente de cualquier tipo de inteligencia (sobre todo emocional) ha entendido perfectamente el mensaje del mismo. Caso contrario, mi más sentido pésame a su salud mental.